julio 3, 2017

Franchesco

** Rostros comenzó una nueva colaboración con el periódico llamado “Folha da América“. Queremos introducir el equipo de  inmigrantes del periódico a través de sus historias. **

La Jornada Mundial de la Juventud, en 2013, me trajo a Brasil. Fue una experiencia que marcó mi vida para siempre y cambió el rumbo de mi historia. Después de esa experiencia que viví en Río de Janeiro, como voluntario, llegué a la conclusión que yo quería estar en servicio de los más necesitados y estar conectado a la iglesia católica. Me encontré con el papa Francisco durante la jornada y por eso asumí el nombre Franchesco. Sólo fueron dos meses de trabajo voluntario durante la Jornada Mundial de la Juventud, pero fue suficiente para un gran giro en mi vida, porque en Bolivia yo era gerente de una empresa y trabajaba con importación y exportación. Pero no abandoné mi sueño de ser empresario. Resolví, después de esa experiencia del voluntariado, quedarme en Brasil y fui vivir con mi tía, en São Paulo.

Vivir en otro país, nunca es una experiencia muy fácil, aún más cuando se tiene familia y amigos que continuaran vivir en Bolivia. La soledad fue grande y yo no estaba acostumbrado. El día de mi cumpleaños, el 27 de septiembre, fue muy triste, me sentí muy solo y decidí volver a Bolivia, pero cuando llegué, entendí que mi lugar ya no era allí, era aquí en Brasil y volví a quedarme. Aquí fui a trabajar como voluntario en la Misión Paz y también en el Centro de Apoyo y Pastoral del Migrante (CAMI). Yo vivía aquí en São Paulo y todos los domingos iba a la Praça Kantuta, en Pari, para matar la nostalgia de la comida boliviana.

En Bolivia, fui creado por mis abuelos y sentí mucho cuando mi abuela murió en 2010 y luego en 2012 falleció mi abuelo. Ellos fueron, en realidad, mi madre y mi padre. Mi madre me abandonó cuando tenía seis meses y mi padre fue a vivir en Argentina. Mis abuelos fueron todo para mí y me dejaron como herencia el estudio. Soy formado en comercio exterior por la Universidad de Santa Cruz de La Sierra. El estudio ayuda mucho en la vida.

Desde Bolivia, yo siempre actué ambos en la iglesia y con comunicación. Cuando yo tenía 15 años fui catequista y ahí nació mi pasión por comunicación y empecé a divulgar los trabajos de la parroquia que yo participaba, Las Mercedes, en Montero, que es 60 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. En 2007 yo monté mi primer blog. Siempre tuve amigos en el área del periodismo. Más tarde, yo hice el curso periodismo digital y monté un portal religioso en Bolivia, para contar a otros países lo que se estaba realizando en mi país. Aquí en Brasil ya trabajé en dos periódicos, el Puerta del Sol, destinado a la comunidad boliviana, y actualmente en la Folha de América, que atiende a toda comunidad Latinoamericana. La crisis en Brasil está muy difícil, pero voy siguiendo con mi misión: hacer el bien y actuar de forma correcta.

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