junio 23, 2017

Natali

La promesa de una vida mejor en Brasil fue lo que trajo mi padre aquí en 1998. Dice que aquí pagaba bien, US$100 por mes. Al año siguiente, mi madre vino también, nosotros entramos por Paraguay. Yo tenía tres años y no recuerdo cómo era la vida en Bolivia. Al principio vivíamos en la casa de mi padrino. Mi padre, como la mayoría de los bolivianos, trabajaba en los talleres de costura. Los primeros años fueron muy difíciles, había mucha exploración. La situación empezó a mejorar cuando mi padre consiguió montar su propio taller de costura. Cuando la vida se estaba haciendo más cómoda para nuestra familia, mi padre fue diagnosticado con leucemia. La enfermedad ya estaba en etapa avanzada. Por suerte, él ya tenía la RNE y puede tener acceso al hospital, UTI y todo lo demás. En la época, yo tenía siete años y mis dos hermanas, cuatro, y uno. Fue un período muy difícil, además de la enfermedad y la muerte de mi padre, mi madre tuvo que lidiar con el lado práctico de la vida y asumir el taller. Tuvo que aprender a coser y lidiar con el taller en la marra.

Yo y mis hermanas siempre estudiamos. Aquí en San Pablo, ya vivimos en Santana, San Mateo y después que mi padre murió, nos mudamos para Brás. Fue allí donde sentí lo que es prejuicio. La personas, en la escuela, me hablaban: “vuelva a su país” y cosas como “tú eres boliviana, pero no llena mal”. Me quedaba muy molesta. Después descubrí que tenían muchas madres bolivianas, eran muy explotadas, trabajaban muchas horas y no daban cuenta de cuidar de todos los hijos, dar bañarse, esas cosas. Imagina que en esa época mi hermana del medio lloraba y hablaba: “Yo no soy boliviana”. Es muy triste ese negocio del prejuicio.

Yo terminé el colegio e hice un curso técnico de multimedia y luego hice un cursillo gratuito en la USP. En mi sala yo sólo tenía un colega boliviano. El cursillo es óptimo, gratis, pero pocos migrantes tienen acceso a esa información. El curso técnico que hice también fue gratuito y fue bien beneficial. Pero, los migrantes no tienen esa información. Hoy estoy en el tercero semestre de periodismo, soy becaria y colaboradora del Jornal de América, que trata del tema migración. Me gusta mucho el curso que elegí. Quiero ser periodista porque me gusta mucho de saber lo que está pasando en el mundo, lo que piensan las personas, estar bien informada. Yo quiero ver si, con mi trabajo, puedo ayudar en la divulgación de informaciones importantes y que puedan mejorar la vida de los inmigrantes.

Sobre ser migrante, hoy yo me siento cómoda, pero no siempre fui así. Cuando yo era adolescente, me sentía vacía, sabe. Yo no era boliviana, porque no viví el día a día aquel país: ni brasileña, ya que no nací aquí y mis familiares no son de aquí. Hoy no intento ser lo que no soy. Yo nací en Bolivia y vivo en Brasil, soy parte de América Latina.

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